una celebración

una celebración

A menudo hay personas que tienen reservas para decidirse a asistir a un taller de Constelaciones. Tienen miedo a mostrar cosas íntimas ante otros, a que aparezcan situaciones dolorosas, a vivir una experiencia dramática que no les apetece.

Tal vez experiencias anteriores con esta práctica hayan sido así, tal vez otras personas se las han contado así.

Casi siempre no queremos saber nada del pasado doloroso y menos revivirlo, solo queremos que nuestro presente, nuestro futuro, sean mejores, sin sufrimiento. Aunque no lo conseguimos. Y es porque huir hacia delante no sirve.

Mi propuesta, desde la cual enfoco la terapia tanto individual como grupal, es observar hacia donde se quiere ir,  desde donde estamos ahora  y con lo que  tenemos, cambiar hacia ello. Aunque a veces suceda que algo no nos lo permite, nos frena.

Es entonces cuando sí es interesante y necesario observar qué es lo que nos atasca y de dónde viene. Reconocer lo sucedido, comprenderlo, darle un lugar e integrarlo, asentir a ello.

Y ese es el momento de asistir a un taller de Constelaciones. Cuando sentimos un impulso en el interior, cuando sentimos que ya es el momento, que ya toca hacer algo.

Entonces pueden aparecer dudas, reservas, resistencias, miedos.

Es por todo esto que el acompañamiento, la ayuda, se hace necesaria.

En mis talleres de Constelaciones lo vivimos como una celebración, sin dramatismo. Lloramos, reímos. Salen  cosas bonitas y agradables. O no. Vivimos tanto emociones tristes como alegres. Las dos existen, forman parte de nosotros, de nuestras vidas. Aquí las experimentamos sin exagerar, viendo como son, reconociéndolas, dándoles un lugar adecuado y desde un estado de emociones no radicales, ni demasiado dramáticas ni exceso de alegría, euforia, nos permitimos escoger.

Nos compartimos como lo que somos, personas que tenemos nuestra propia historia, no tan diferente a la de los demás como pensábamos y así, entre todos, en compañía, pasamos un taller de Constelaciones amistosamente, durante los trabajos de cada uno, durante los descansos, como una celebración de la vida. Con todo lo que hay. Tal y como es.

Porque somos así. Y aunque parezca extraño hablar de celebración en terapia, en Constelaciones, celebramos la vida y la posibilidad de mejorar lo que hemos vivido, sea agradable o no. Celebramos la valentía por asistir al taller de Constelaciones. Y que lo hacemos en compañía, que tenemos ayuda, que entre todos no solo podemos con ello sino que somos capaces de mucho y muy bueno.

Y todo lo que nos ha ocurrido hasta ahora es bueno pues nos permite buscar algo mejor.

Y esa es nuestra posibilidad, nuestro derecho.

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