los que están y los que no

los que están y los que no

publicado en: Terapia Sistémica | 0

Algunos se fueron. Unos en su momento y otros parece que demasiado pronto.

Al menos para mí.

Ya que yo sigo aquí y ellos no. Y los encuentro a faltar. ¿No es injusto eso? ¿No pudo ser de otra manera? ¿No pude irme yo antes que ellos… o en su lugar? Si pudiera me cambiaría.

Mi mirada, mi corazón, yo estoy con ellos.

Aquí deambulo, mejor o peor. Voy haciendo. Hago la vida. Puede incluso estar bien. Pero no me convence, no me gusta.

Me falta algo.

Compartirlo con ellos.

Pero ya no están.

Y mientras vivo sin vivir, mientras estoy allí y no aquí no vivo.

Así que sin darme cuenta renuncio a aquello que ellos perdieron y que yo lamento. Aquello que pensaba injusto lo estoy haciendo por mí mismo/a.

No estoy viviendo. Aunque esté vivo/a no estoy aquí, sin querer estoy negando, malviviendo lo que ellos perdieron. Así, lo que hago es negar eso tan preciado que ellos tuvieron que abandonar.

Y puede que esa vida, venga de algunos de ellos. Sí, ellos me dieron la vida. Vine a través de ellos.

¿Y ahora qué hago? Pues menosprecio la vida. Así no me gusta.

Entonces, ¿no los menosprecio a ellos indirectamente? ¿No infravaloro lo más grande que me dieron y/o compartieron?

Donde ellos están ahora lo entienden.

Saben que se fueron cuando tuvo que ser. Eso fue así y no se puede cambiar.

Y desde donde están ahora, saben el valor que tiene la vida. Y la oportunidad que aún tenemos.

La de escoger. Algo que ellos tal vez no llegaron a conseguir. Al menos a escoger conscientemente. A elegir.

Ellos tal vez sufrieron. Su vida fue más o menos dura. Más o menos aprovechada.

Ahora saben, entienden que pudieron haber hecho algo mejor.

Y eso es justo lo que quieren de nosotros.

Tal vez cuando estaban aquí su mensaje, sus palabras nos limitaban, nos frustraban, nos dolían. O nos reconfortaban. O un poco de todo.

Ahora lo ven. Ahora su mensaje, su susurro es diferente. Nos hacen llegar su aliento en la forma que pueden y nos dicen:

“No es necesario sufrir. Puede ser diferente. Tú aún tienes la oportunidad de hacerlo mejor.

Coge eso que te dimos, eso que compartimos y hazlo crecer, más bello, más bonito.

Puedes hacerlo más fácil, puedes disfrutarlo.

Puedes hacerlo en nuestro honor. En tu honor.

Con ello nos das dignidad. Te dignificas. Lo nuestro no fue en balde, entonces.

Tienes nuestra buena mirada, nuestro deseo.

Tienes nuestro permiso.

Vive”.

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